Ordenando el bien y prohibiendo el mal no hay amigos para el creyente. Mandamos hacer el bien, nos insultan y calumnian nuestro honor, y encontramos a la gente del mal ayudándoles a esto, hasta que por Allah me han acusado de grandes cosas. Por Allah, no dejaría de realizarlo (es decir, ordenar el bien y prohibir el mal) por estar a la derecha de ellos "
[Al-'Itisaam - por Al-Shatibi]

martes, 15 de febrero de 2011

ALI IBN ABI TALIB (Alá se complazca de él)

ALI IBN ABI TALIB

(Alá se complazca de él)

1 - “Tú eres mi hermano, en este mundo y en el otro”.

Así le dijo el Profeta r a Alí Ibn Abi Talib t, cuando hermanó a los Emigrados (Muhayirún) y los Socorredores (Ansar)

Su nombre era Ali Ibn Abi Talib Ibn Abdul Muttalib Ibn Hashim, estaba vinculado al Mensajero de Alá r por su abuelo Abdul Muttalib, por lo tanto, era primo del Profeta Muhammad r.

Además Alí, estaba emparentado con el Profeta r a través de su madre Fátima Bint Asad Ibn Hashim.

Fue conocido como “Abul Hasan” y también fue apodado por el Mensajero de Alá r como “Abu Turab” (padre de la tierra) luego de hallarlo dormido en la mezquita, con su ropa cubierta de polvo. Se sentó el Profeta r junto a él, lo despertó al tiempo que quitaba el polvo de su espalda le dijo:

“Siéntate, por cierto tú eres desde ahora Abu Turab”.

Por esto gustaba Ali t que le llamaran con ese apodo.

Nació Ali t en la ciudad de La Meca, y abrazó el Islam a los diez años, (cuando comenzó la revelación) emigrando a Medina a los veintitrés; contaba con treinta y tres años al fallecer el Profeta r y sesenta y tres cuando murió mártir.- Tenía la misma edad al morir, que el Profeta r y sus dos compañeros Abu Bakr y Omar t.

Su padre Abu Talib era uno de los jefes más prestigiosos de Qureish. Cuidó de Muhammad r cuando este quedó huérfano, llegando a quererlo como a sus propios hijos. Tuvo el mérito de haber defendido al Profeta r de los ataques de Qureish al comenzar la revelación.

Fue Abu Talib un hombre humilde y con muchos hijos, por lo que el Mensajero de Alá r decidió ayudarlo, eligiendo a Ali t para criarlo.

Creció Ali t en casa del Mensajero r adquiriendo allí gran sabiduría, nobleza de carácter, enriqueciéndose con un vocabulario virtuoso, destacándose por sus claras ideas. No se vinculó con las costumbres pre-islámica (yahilía), al no prosternarse jamás ante un ídolo.

2 - Su conversión al Islam

Al iniciar el Profeta r su misión, fue Ali t el primer niño en islamizarse, a pesar de no contar con más de diez años. Al día siguiente de su islamización, su padre lo vio orando junto al Mensajero de Alá r y le preguntó:

-¡Hijo mío! ¿Qué religión es esa, a la que te has convertido?

-Ali t contestó:

¡Oadre! He creído en el Mensajero de Alá, en lo que le ha sido revelado y he rezado junto a él, siguiendo su ejemplo.

Respondió su padre:

“Por cierto que no te guiará sino al bien, aférrate a él”.

3 - Demostración de fidelidad y sacrificio, en la noche de la emigración

Se alistaba el Mensajero de Alá r, a emigrar hacia Medina, coincidiendo esa noche, con una conspiración preparada por los incrédulos de La Meca para asesinarlo.-

Esta conspiración consistía en que participaran para matarlo, once jefes de las tribus más importantes de La Meca y alrededores. De esta forma, los Compañeros del Profeta no se atreverían a declarar la guerra a tantas tribus.

El plan criminal estaba ya trazado. Los ejecutores elegidos...La metodología también, y... con el mejor aliado...la noche.-

Sin embargo una vez más; la providencia de Alá iba a intervenir salvando la vida del Profeta.-

Eligió el Enviado de Alá r quien de entre sus Compañeros ocupara su lugar en su cama, como parte de un plan que trazara para burlar a los incrédulos de Qureish y así ganar algo de tiempo.

Recayó este desafío, en Alí Ibn Abi Talib t, hombre valiente que amaba al Mensajero de Alá r con todo su corazón y que a su vez era amado por él. Sabía de la conspiración y el peligro que sería expuesto quién durmiese en esa cama, pero la importancia de la misión de Ali t, no se resumía a que durmiese en el lugar del Mensajero de Alá r sino que demostraba la total confianza depositada por el Profeta r en él.-

Además fue el encargado de devolver algunas pertenencias que habían sido confiadas al Mensajero r, por la gente de La Meca.

Cumplió Ali t la importante misión que le fue encomendada; y después de tres días emigró solo hacia Medina. Arribó a Qubá (lugar ubicado en las periferias de la ciudad, a pocos kms. de la mezquita del Profeta), y desde allí, tuvo oportunidad de acompañar al Enviado de Alá r en su emigración hacia Medina.

4 – “El mejor juez de mi nación: Ali”. hadiz

El basto conocimiento, la opinión certera y la precisión de su criterio, se consideran las facetas más sobresalientes de la gran personalidad de Ali t, por lo que fue considerado uno de los mas reconocidos juristas de entre los Sahabas. Recurrían a él cada vez que se presentaba un problema o una pregunta sobre los asuntos de jurisprudencia islámica.

Lo envió el Mensajero de Alá r a Yemen como juez, y de entre los conflictos que resolvió se destaca este:

Cayeron a un foso destinado a la caza de leones, cuatro personas; al caer el primero intentó tomarse del segundo, quien cayó también, éste en su caída intentó tomarse de un tercero y éste a su vez del último, hasta que cayeron los cuatro. Un león en el interior del foso los mató.

Litigaron por esto sus parientes a punto de combatirse.

Ali t les dijo:

- ¡Yo juzgaré entre vosotros! si os complace el veredicto, entonces ese será el fallo a ejecutar, si no, conteneos de combatir los unos a los otros, hasta que os presentéis ante el Mensajero de Alá r y él os juzgue.-

Aceptaron la propuesta, y Ali t les indicó:

Reunid de las tribus que cavaron dicho foso, un cuarto de la indemnización (valor a estipular), un tercio, una mitad, y una indemnización completa.

Al primero en caer al foso, le corresponde un cuarto, puesto que fue el causante de la muerte de los otros tres.

A quien siguió en la caída un tercio, porque fue el causante de la muerte de los otros dos, y al tercero, solo la mitad por haber sido el causante de la muerte de quien cayó luego de él, y para el cuarto una indemnización completa, porque él murió por causa de los que cayeron antes, no siendo el causante de la muerte de ninguno -

Pero las partes se negaron a aceptar este veredicto, por lo que se dirigieron al Mensajero de Alá r y le expusieron lo acontecido, quien inmediatamente aprobó el fallo de Ali t y agregó:

“El juez de mi nación es Ali”.

Fue Ali t un guía en la jurisprudencia islámica y una autoridad suficiente como para emitir dictámenes legales (fatwa); la prueba de ello es que Omar Ibn Al-Jattab t lo consultaba en muchos casos que sucedían, expresando en más de una oportunidad:

“De no haber sido por Ali, Omar estaría perdido” -

Dijo también:

“Que nadie se atribuya emitir un fallo, estando Ali presente” -

En una ocasión, un hombre fue llevado ante Omar Ibn Al-Jattab t por haber contestado a un grupo de personas quienes le habían preguntado: ¡Cómo había amanecido! –

Respondió: - Amanecí amando la tentación y despreciando la verdad, dándole la razón a los judíos y a los cristianos, creyendo en lo que no veo y reconociendo lo que aún no fue creado -

Omar t informó a Alí t lo dicho por el hombre, y este contestó:

- Ha dicho la verdad, amando la tentación, ya que Alá en su Libro menciona:

“Vuestra hacienda y vuestros hijos no son más que tentación…” (64:15)

Despreciando la verdad, es decir la muerte, puesto que Alá, Enaltecido sea, expresa:

“Vendrá la agonía de la muerte con la verdad”. (50:19)

Dándole la razón a los judíos y a los cristianos, por lo dicho en el Corán:

“Los judíos dicen que los cristianos no tienen en qué apoyarse. Y los cristianos dicen que los judíos no tienen en qué apoyarse”. (2:113)

Creyendo en lo que no veo, es decir, creyendo en Alá exaltado sea. Reconociendo lo que no ha sido creado, es decir, en el día del juicio final

Dijo Omar t al escuchar su respuesta:

- Me refugio en Alá de enfrentar un problema y que Ali t no se encuentre disponible para dictaminar sobre él -

5 - su fortaleza y valentía

En la batalla de Badr, fue designado por el Profeta r para enfrentarse con uno de los más valientes y aguerridos de entre los incrédulos: Al-Ualid Ibn Utbah, venciéndolo y dándole muerte.

El día de la batalla de Uhud Ali t, acabó con la vida de Talha Ibn Abi Talha, quien portaba el estandarte de los idólatras e incentivaba a su ejército a marchar contra los musulmanes.-

En esa misma batalla, Ali t se encontraba entre quienes se mantuvieron junto al Mensajero de Alá r cuando este fue herido, y también cuando Fátima t hija del Mensajero y esposa de Ali t, curaba las heridas en el rostro del Profeta y Alí t quien la secundaba, vertía agua sobre él .-

En Al-Jandaq, la llamada “batalla de la trinchera”, Ali t, tuvo un papel sorprendente y memorable. Se adelantó entre las filas de los incrédulos, Amru Ibn Abdu Uid, quien dirigiéndose a los musulmanes les dijo:

¡Quién ha de enfrentarme!- Se adelantó Ali t hasta quedar frente a él.

Dijo Amru:

-¡No!, por Al-Lat (ídolo preislámico), a ti no deseo matarte-

Ali t contestó:

Pero yo por Alá, ¡Sí quiero!-.

Esto hizo encolerizar a Amru quien lo atacó, Ali t empuñando su espada, lo venció dándole muerte.

En la batalla de Jaibar, al dificultárseles la conquista a los musulmanes, debido a la muralla que la rodeaba, dijo el Profeta r:

“Entregaré mañana el estandarte a un hombre que es amado por Alá y por su Mensajero, otorgándonos el Todopoderoso a través de el, la victoria”.

Al escuchar esto, Omar Ibn Al-Jattab t expresó:

- No deseé el liderazgo jamás, salvo ese día, esperando ser el amado por Alá y su Mensajero - .

Al día siguiente al formarse los musulmanes, cada uno de ellos esperaba ansioso saber quién sería el elegido.

Entonces la voz del Mensajero de Alá r resonó:

“Dónde está Ali Ibn Abi Talib?”.

Aquí estoy Mensajero de Alá! - respondió.

Dijo el Profeta r:

“Toma este estandarte y marcha con él hasta que Alá te conceda la victoria”.

Portó Ali t el estandarte y adelantándose a su escuadrón con paso acelerado llegó a la entrada de la fortaleza y gritó:

-Yo soy Ali Ibn Abi Talib!-

De inmediato, soportó un duro golpe propinado por la espada de un enemigo, haciéndole caer el escudo de su mano. Se dirigió entonces, a otra de las puertas y gritó:

- Alá es el más grande (Allahu Akbar) - Tomando con sus manos la puerta, la extrajo violentamente y la utilizó como escudo; no cesando junto a los musulmanes en su accionar, hasta que el enemigo cayó derrotado.-

Dijo luego Abu Rafi’t:

- Ali era la garantía de nuestro batallón, por cierto que intenté junto con siete hombres, mover esa puerta de su lugar y no lo logramos.

6.- SU generosidad

Ali t un día perdió su preciada armadura, luego la encontró en manos de un dhimmi (no musulmán) quien intentaba venderla en un mercado de Kufa.

Al reconocerla dijo: - Esa es mi armadura, se cayó de mi camello durante la noche. Respondió el dhimmi: - Ella es mía ¡Emir de los creyentes! Dijo Ali: - Es mi armadura, no la he vendido ni obsequiado a nadie, ¿cómo ha llegado a ti?

Dijo el hombre: interpongamos al juez de Medina para que juzgue entre nosotros, Ali afirmó: Es lo más justo -.

Se dirigieron a Shureih, juez de Medina, a quien Ali relató:

Encontré mi armadura en manos de este hombre, ella se cayó en la noche, en tal lugar.

Interrogó el juez al dhimmi: Y tú qué alegas, el hombre respondió:

La armadura esta en mi poder, por lo tanto me pertenece.

Se dirigió el juez a Ali diciendo: - No tengo duda alguna de que eres sincero ¡Emir de los creyentes! Pero necesitas dos testigos que corroboren tu declaración.

Dijo Ali: - traeré a mi sirviente Qunbur y mi hijo Al-Hasan, quienes atestiguarán a mi favor - Dijo el juez: - El testimonio del hijo en favor del padre no es válido ¡Emir de los creyentes!

Ante esto, Ali le dijo al dhimmi: - Quédatela, pues no tengo otro testigo – Este exclamó: - Yo doy testimonio que la armadura es tuya!- . Y agregó: - ¡Alá! El Emir de los creyentes es juzgado por su juez y éste falla en su contra !Atestiguo que la religión que ordena tal justicia es la verdad! !Y atestiguo que no hay otra divinidad salvo Alá y que Muhammad es su Siervo y Mensajero! -

Contestó Ali: - Por haber abrazado el Islam te la regalo, y te obsequio además mi cabalgadura - .

7 - El Califato de Ali

Luego del asesinato de ‘Uzmán Ibn Affan t todos se reunieron para jurar fidelidad a Ali t pero éste, se negó a aceptar dicho cargo y dijo:

- Seré un ministro, es mejor para vosotros a que sea Califa, y a quien elijan me complaceré con él -. Insistieron los musulmanes, amedrentándolo con los casos de sedición, hasta lograr convencerlo, jurándole fidelidad.

Asumió Alí t el Califato, y tras su proclama memorable, donde exhortaba a los musulmanes hacer el bien y apartarse del mal, recordándoles de la responsabilidad ante Alá Todopoderoso, y del respeto mutuo.-

Comenzaron días de sediciones y luchas internas sangrientas, a la vez, de conspiraciones de los enemigos del Islam: hipócritas que intentaban dividir a los musulmanes.-

Pero a pesar de las sediciones e inconvenientes que rodearon los días de su Califato, Ali t fue estricto con la verdad, y un fervoroso combatiente por la causa de Alá, estableciendo la justicia, esforzándose en aconsejar a su nación, e intentando unirla a través del Islam. Vivió desapegado de la vida mundana, hasta que Alá le concedió morir por Su causa.

Que Alá tenga misericordia de Ali Ibn Abi Talib.

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